Estreptococos: tipos, hallazgos y tratamiento de alta frecuencia

Revisado por la redacción el 30 de octubre de 2026

Los estreptococos pueden aparecer en el contexto de un dolor de garganta, un embarazo, la flora bucal o un hemocultivo. Estos hallazgos no tienen el mismo significado. La especie o el grupo y el lugar de la muestra determinan qué cuestiones hay que plantearse en cuanto al diagnóstico, el tratamiento o la prevención. [2][4][7]

Como Herbert Eder, tomo esta diversidad como punto de partida para la clasificación de la terapia de frecuencias. Una „frecuencia de estreptococos“ única ocultaría diferencias importantes entre la colonización, la infección local y la enfermedad invasiva.

Los estreptococos son un género que comprende diversas especies

El Streptococcus mitis, por ejemplo, es una especie independiente y válidamente denominada dentro del género Streptococcus. El registro taxonómico LPSN recoge esta denominación como nombre recomendado para uso médico. Por lo tanto, el nombre de la especie es más preciso que la denominación general „estreptococos“. En un informe clínico no se deben intercambiar arbitrariamente las distintas denominaciones. [1]

Otro aspecto a tener en cuenta son las denominaciones de grupos que se utilizan en el ámbito clínico. Cuando reciba un informe, pregunte si se ha identificado una especie concreta o solo un grupo más amplio. Cuanto más precisa sea la clasificación, mejor se podrá explicar qué importancia puede tener el resultado en su caso concreto. La similitud lingüística entre dos nombres no implica que sean equivalentes desde el punto de vista médico.

Grupo A: desde infecciones de garganta hasta casos graves

Los estreptococos del grupo A pueden provocar, entre otras cosas, faringitis, escarlatina y determinadas infecciones cutáneas. También pueden dar lugar a enfermedades invasivas graves y a complicaciones inflamatorias. La transmisión se produce con frecuencia a través de gotículas respiratorias o por contacto directo, por ejemplo, con zonas cutáneas infectadas. No todas las personas en las que se detecta la presencia de la bacteria presentan síntomas de enfermedad; por ello, es necesario tener en cuenta tanto el cuadro clínico como los resultados de las pruebas. [2]

En la vida cotidiana, esto no significa que todo contacto con una persona enferma conduzca necesariamente a una infección grave. Significa evaluar adecuadamente los síntomas que realmente se han presentado. En caso de enfermedad confirmada, pregunte por las medidas concretas que se deben adoptar en relación con los contactos, el centro de atención o el lugar de trabajo, en lugar de mezclar las normas aplicables a las distintas enfermedades causadas por estreptococos.

Dolor de garganta: cuándo conviene hacerse una prueba

En general, los virus son la causa más frecuente de faringitis. El CDC describe, entre otros síntomas, dolor de garganta de aparición repentina, dolor al tragar y fiebre en el caso de los estreptococos del grupo A. A falta de signos virales claros, la exploración física por sí sola no permite distinguir con certeza entre las causas virales y las debidas a estreptococos. Para confirmarlo, se puede recurrir a una prueba rápida de antígenos o a un cultivo faríngeo. En el caso de los niños, puede ser necesario realizar un cultivo complementario tras obtener un resultado negativo en la prueba rápida. [3]

Una prueba resulta más útil cuando existe previamente una duda diagnóstica concreta. Por lo tanto, un resultado positivo o negativo no debe considerarse al margen de los síntomas. Pida que le expliquen por qué se le realiza la prueba en su caso concreto o por qué es más probable que se trate de otra causa. No todos los dolores de garganta requieren automáticamente un antibiótico.

Grupo B: Distinguir entre la colonización y la protección del recién nacido

Los estreptococos del grupo B pueden estar presentes en el tracto digestivo y genital sin causar molestias. Durante el parto, estas bacterias pueden transmitirse al bebé. Por lo tanto, un resultado positivo en la mujer embarazada no significa automáticamente que ella misma esté enferma. Sin embargo, puede ser importante a la hora de planificar un tratamiento preventivo con antibióticos durante el parto. [4]

El CDC explica que esta medida preventiva puede reducir el riesgo de que el recién nacido padezca enfermedades del grupo B en las primeras etapas de vida. No constituye una estrategia general eficaz contra todas las enfermedades del grupo B que se manifiesten más adelante ni contra las infecciones en adultos. El momento y el procedimiento deben discutirse con el equipo de obstetricia que atiende el parto. [5]

Por lo tanto, lleve consigo cualquier informe médico que tenga a las citas de seguimiento del embarazo y a la planificación del parto. Pregunte qué implicaciones concretas tiene y qué información necesita la clínica de maternidad. Un frotis realizado en este contexto no debe describirse como una prueba general de „presencia de estreptococos“ en todo el cuerpo.

Neumococos: una cuestión de prevención en sí misma

En Austria existen recomendaciones concretas sobre la vacunación contra el neumococo. La página web oficial de información recomienda la vacunación para niños hasta los cinco años, para adultos a partir de los 60 años y en caso de determinados riesgos para la salud. El calendario de vacunación adecuado depende de la edad, el estado de salud y el historial de vacunación. La vacuna contra el neumococo no es una vacuna general contra todas las bacterias denominadas estreptococos. [6]

Si va a revisar su estado de vacunación, lleve consigo la cartilla de vacunación. Pregunte por las recomendaciones adaptadas a su situación personal y por las vacunas que ya figuran en ella. Una medida preventiva concreta debe explicarse en función de su objetivo real; su nombre por sí solo no debe sugerir un efecto protector más amplio.

Qué significa la presencia de Streptococcus mitis en la boca y en la sangre

Las bacterias del grupo Mitis no neumocócico suelen considerarse habitantes de la cavidad orofaríngea. Sin embargo, un estudio publicado en 2026 evaluó los resultados de análisis de sangre de 253 pacientes adultos hospitalizados. En muchos casos se observó bacteriemia asociada a neutropenia; además, se detectaron, entre otras cosas, neumonías y endocarditis infecciosas. Solo una parte de los casos se clasificó como contaminación. Por lo tanto, la presencia de estas bacterias en la sangre no debe descartarse automáticamente como un germen bucal inofensivo. [7]

Por el contrario, un estudio hospitalario sobre hemocultivos no demuestra que toda persona con un frotis bucal positivo padezca una enfermedad grave. El grupo de pacientes estudiado y el material de muestra difieren considerablemente. Precisamente en este tema, la pregunta „¿Dónde se ha detectado el organismo?“ resulta más útil que una clasificación generalizada en bacterias peligrosas o inofensivas.

Infecciones de las válvulas cardíacas: un cuadro clínico específico

La guía europea sobre endocarditis menciona expresamente a los estreptococos orales como posibles agentes patógenos. Se recomienda la profilaxis antibiótica en intervenciones odontológicas de riesgo para determinadas personas con alto riesgo de endocarditis. De ello no se deriva una obligación general de tomar antibióticos antes de cada visita al dentista. La necesidad debe determinarse en función del estado cardíaco individual y de la intervención prevista. [8]

Si se le ha diagnosticado una enfermedad cardíaca, asegúrese de que tanto su odontólogo como su cardiólogo de referencia dispongan de los resultados pertinentes. Solicite una recomendación por escrito que pueda consultarse. Tomarse por su cuenta un comprimido que le haya sobrado no es un sustituto fiable de un plan de prevención adaptado a sus necesidades.

Las molestias articulares tras una infección no siempre se deben a una infección articular

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria secundaria a determinadas infecciones por estreptococos del grupo A. Se cree que se debe a una reacción inmunitaria anómala; entre otros, pueden verse afectados el corazón y las articulaciones. No se trata de una prueba de que el Streptococcus mitis cause, en general, inflamaciones crónicas de rodilla. Para el diagnóstico se requiere la historia clínica, los hallazgos clínicos y las pruebas adecuadas; una sola prueba no es suficiente. [9]

Por lo tanto, si las molestias articulares persisten, no debe limitarse a buscar el nombre de un agente patógeno. Describa qué articulaciones están afectadas, cuándo comenzaron las molestias y si hubo alguna infección documentada previa. La causa concreta que se determine influye de manera significativa en el tratamiento. Una relación no confirmada no debería servir de base para tratamientos repetidos contra agentes patógenos.

Lo que la investigación sobre el microbioma puede aportar al cáncer de mama

Un estudio realizado en 2021 sobre tejido mamario humano encontró relaciones entre los patrones microbianos y las características clínicas e inmunológicas. El Streptococcus fue uno de los géneros cuyas relaciones diferían entre los tejidos benignos y los asociados a tumores. Estas observaciones describen correlaciones. No demuestran ni que el Streptococcus mitis cause cáncer de mama, ni que la eliminación de esta bacteria prevenga o trate el cáncer. [10]

Para la interpretación, hay varias cuestiones importantes: ¿Se identificó realmente una sola especie o solo un género? ¿Se trataba de diferencias observadas simultáneamente o de un proceso causal demostrado? ¿Se ha evaluado algún tratamiento? Sin estas distinciones, una observación científica interesante puede convertirse fácilmente en una promesa de salud infundada.

Qué signos de alerta requieren ayuda inmediata

En caso de infección, la confusión, la dificultad para respirar o una respiración muy acelerada, una piel notablemente pálida o con manchas y un grave deterioro general pueden ser signos de sepsis. No es necesario que todos los síntomas se presenten al mismo tiempo. El NHS destaca la necesidad de acudir inmediatamente al médico ante cualquier sospecha. Especialmente en el caso de un niño gravemente enfermo o inusualmente somnoliento, no se debe esperar a recibir los resultados de unas pruebas rutinarias posteriores. [11]

La urgencia viene determinada por el estado de la persona afectada. El hecho de que aún se desconozca el nombre del agente patógeno no es motivo para posponer la ayuda necesaria. Indique al centro médico qué síntomas son nuevos, con qué rapidez se han desarrollado y qué enfermedades previas o tratamientos relevantes existen.

El tratamiento depende del diagnóstico y del agente patógeno.

En caso de faringitis por estreptococos del grupo A confirmada, los antibióticos pueden acortar la duración de los síntomas, reducir el contagio y prevenir complicaciones. Los CDC indican que la penicilina o la amoxicilina son los tratamientos habituales de elección. Esta recomendación se refiere a este cuadro clínico concreto; no debe extrapolarse a todos los tipos de estreptococos ni a todos los hallazgos clínicos. Deben tenerse en cuenta las alergias y otros factores individuales. [3]

Antes de iniciar un tratamiento, pida que le expliquen cuál es el objetivo que se persigue y cómo se evaluará su éxito. En el caso de un frotis superficial, puede ser conveniente tomar una decisión diferente a la que se tomaría ante un cultivo de sangre o una infección confirmada en un órgano. Asimismo, la prevención en el contexto de un parto o una intervención quirúrgica persigue un objetivo distinto al del tratamiento de una enfermedad ya existente.

Cómo puede comprobar las listas generales de agentes patógenos y frecuencias

Una lista con nombres de bacterias, una supuesta categoría de infectividad y un rango de kilohercios no constituye por sí sola un diagnóstico comprensible. Habría que explicar mediante qué método de análisis reconocido se ha detectado el organismo en cuestión y qué enfermedad concreta se deduce de ello. Del mismo modo, el supuesto éxito del tratamiento en personas debería haberse comprobado, independientemente de la mera asignación de cifras.

Cuando solicite un presupuesto, pregunte por estas etapas intermedias. Para su salud, lo que importa es que se detecte cualquier enfermedad relevante y se trate de forma adecuada. Una lista lo más exhaustiva posible de supuestos factores de riesgo o una „eliminación de estreptococos“ inespecífica no constituyen un criterio fiable a este respecto.

La información más importante para la reunión sobre los resultados de sus pruebas

Lleve consigo el informe completo, que incluya: el nombre de la especie o del grupo, el material de la muestra, la fecha del análisis y la pregunta que se pretende responder con la prueba. Añada una descripción de sus síntomas y su evolución. De este modo, podremos aclarar juntos si se trata de una colonización, una infección actual u otra situación, y cuál es realmente el siguiente paso más adecuado.

Frecuencia de los estreptococos y la diferencia entre género y diagnóstico

Un hallazgo bucal de S. mitis no equivale a la presencia del mismo agente patógeno en un cultivo de sangre. Asimismo, la colonización por estreptococos del grupo B durante el embarazo persigue, con sus medidas preventivas, un objetivo clínico distinto al del tratamiento de una faringitis por estreptococos del grupo A. Por lo tanto, un término genérico común no es suficiente para establecer un esquema de tratamiento. [3][4][5][7]

Las directrices y los estudios aquí analizados no demuestran que la terapia de frecuencias elimine de forma generalizada los estreptococos. Las relaciones entre el microbioma y el tejido tumoral tampoco constituyen una base para tal afirmación. Lo decisivo es qué especie se haya detectado en cada muestra y si existe realmente una enfermedad clínicamente relevante. [8][10]

Especialización relacionada con el ámbito de la terapia de frecuencias y los conocimientos sobre salud: La salud bucodental y su relación con el resto del cuerpo · Distinguir entre microorganismos y riesgos de cáncer.

Fuentes e información adicional

  1. LPSN: Streptococcus mitis, denominación taxonómica válida. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  2. CDC: Acerca de la infección por estreptococos del grupo A. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  3. CDC: Guía clínica para la faringitis por estreptococos del grupo A. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  4. CDC: Acerca de la enfermedad por estreptococo del grupo B. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  5. CDC: Resumen clínico de la enfermedad por estreptococos del grupo B. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  6. Programa público de vacunación de Austria: neumococos. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  7. La importancia clínica de la bacteriemia por Streptococcus mitis, cohorte multicéntrica 2026. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  8. ESC: Directrices para el tratamiento de la endocarditis 2023. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  9. CDC: Acerca de la fiebre reumática. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  10. Tzeng et al. 2021: El microbioma mamario humano se correlaciona con características pronósticas y firmas inmunológicas en el cáncer de mama. Consultado el 29 de octubre de 2026.
  11. NHS: Sepsis, signos de alerta y asistencia médica. Consultado el 29 de octubre de 2026.
avatar de autor
Herbert Eder
Herbert Eder es investigador en el campo de las frecuencias, terapeuta de frecuencias, autor y formador. Desde 1994 se dedica a la terapia de frecuencias y a la medicina de la información. En herbert-eder.com transmite conocimientos especializados de forma accesible, comparte experiencias de sus muchos años de práctica y analiza los avances en la investigación sobre frecuencias, con una visión responsable de las posibilidades de aplicación y sus límites.

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks y pingbacks están abiertos.