Las hemorroides son almohadillas vasculares normales situadas en la salida del recto. Solo cuando aumentan de tamaño y causan molestias se habla de una afección hemorroidal. Por lo tanto, el tratamiento adecuado depende de los resultados de las pruebas y de sus molestias. El mero hecho de constatar la presencia de hemorroides no explica por sí solo todos los problemas en la zona anal. [1]
El picor, un rastro de sangre o un bulto palpable pueden generar inquietud. Al mismo tiempo, a muchas personas les cuesta hablar de ello. Para la cita con el médico no es necesario que conozca términos técnicos. Basta con una descripción objetiva de lo que nota para empezar. Este artículo le ayudará a identificar los síntomas y a comprender mejor los distintos pasos del tratamiento.
¿Qué síntomas se asocian a las hemorroides?
Son típicos los sangrados indoloros durante o después de la defecación. También pueden producirse picor, supuración y ardor. Si el tejido dilatado sobresale hacia el exterior, puede producirse una sensación de presión o de cuerpo extraño. La presencia de sangre en las heces o las molestias intensas deben ser evaluadas por un médico, ya que pueden deberse a otras enfermedades. [2]
Anote si la sangre solo se observa en el papel, en las heces o independientemente de la evacuación. Describa también el dolor, los cambios en las deposiciones y la duración de los síntomas. La observación debe servir de complemento a la consulta; no sustituye a una exploración médica. Sobre todo, el color de la sangre no es un indicador fiable para distinguir por sí solo entre hemorroides y otras causas. [2]
Un diagnóstico previo de hemorroides no responde automáticamente a todas las nuevas dudas. Si los síntomas cambian, describa con exactitud ese cambio. Por ejemplo: „Hasta ahora solo tenía picor, pero desde ayer se ha sumado un dolor intenso“. Esto resulta más útil a la hora de programar la cita que decir de forma genérica que las hemorroides que ya se conocían han vuelto a aparecer.
Cuándo necesitas ayuda urgente
Las hemorragias intensas o persistentes, los coágulos de sangre de gran tamaño o los dolores muy intensos requieren una evaluación médica inmediata. En caso de fiebre, escalofríos, malestar general evidente o secreción purulenta, también debe buscar ayuda urgentemente. Estas situaciones no deben tratarse mediante un autotratamiento prolongado con pomadas nuevas continuamente. [3]
Los síntomas recurrentes o que van en aumento, así como la falta de mejoría con los cuidados en casa, son motivos para acudir al médico. Los analgésicos deben adaptarse a cada situación: el NHS, por ejemplo, desaconseja el ibuprofeno en caso de hemorroides sangrantes; los medicamentos que contienen codeína pueden favorecer el estreñimiento. Por lo tanto, consulte con su médico o en la farmacia cuál es la opción más adecuada, sobre todo si está tomando otros medicamentos. [3]
Si llama por teléfono para consultar, tenga a mano los nombres de los medicamentos que toma y la fecha en que comenzaron los síntomas. Pregunte concretamente si es necesario un reconocimiento inmediato y dónde puede realizarse. Si tiene dudas debido a la cantidad de sangre o a un dolor intenso, explique abiertamente esas dudas, en lugar de restar importancia a la situación por vergüenza.
Así es como se lleva a cabo la evaluación
La exploración comienza con preguntas sobre los síntomas, la alimentación, los hábitos intestinales, las enfermedades que padece y los medicamentos que toma. A continuación, se examina la zona anal y, si es necesario, se palpa con cuidado. De este modo, se pueden detectar, entre otras cosas, alteraciones cutáneas, fisuras u otros nódulos. En el caso de las hemorroides internas, puede ser necesario utilizar un instrumento de exploración corto con el que se examine el canal anal. [4]
Una anoscopia o proctoscopia permite examinar la parte inferior del intestino. Una colonoscopia es una exploración más exhaustiva y puede resultar conveniente en función de la hemorragia, otros síntomas o por motivos de prevención. No es posible determinar qué método es el adecuado basándose únicamente en un bulto que uno mismo haya palpado. Pida que le expliquen de forma clara el objetivo de la prueba prevista. [4]
Antes de empezar, comunique si la exploración le resulta incómoda o si siente dolor. Pregunte cuál será la posición, cómo se desarrollará la exploración y cómo puede indicar que necesita un descanso. También puede solicitar que le acompañe una persona de su elección o pedir que se proceda con especial delicadeza. Estos acuerdos forman parte de una exploración respetuosa.
Qué significan los cuatro grados de gravedad
En el grado uno, los cojines vasculares están agrandados, pero no son visibles desde el exterior. En el grado dos, sobresalen y se retraen por sí solos. En el grado tres, permanecen inicialmente fuera, pero pueden reubicarse en su sitio. En el grado cuatro, la hernia es permanente y no puede reubicarse. Esta clasificación describe principalmente el grado de protrusión del tejido. [1]
Además del grado, pregunte qué problema debe resolver el tratamiento: sangrado, supuración, un prolapso molesto o una combinación de varias molestias. La misma cifra en el informe no aclara cuál es la molestia más importante para usted en su día a día. Por eso, anote lo que realmente le limita, por ejemplo, estar sentado durante mucho tiempo, hacer deporte, el trabajo o la inseguridad a la hora de ir al baño.
Los hábitos de defecación como base del tratamiento
Los alimentos ricos en fibra pueden ablandar las heces y facilitar su evacuación. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, los productos integrales, la fruta, la verdura y las legumbres. Beber suficiente líquido potencia este efecto. Sin embargo, la cantidad de líquido que le conviene depende también de su estado de salud y de las posibles recomendaciones médicas; no existe una cantidad única válida para todas las personas. [5]
En caso de hemorroides agrandadas, debe evitar hacer fuerza en exceso y permanecer sentado en el inodoro durante un tiempo innecesariamente prolongado. Retener la necesidad de ir al baño también puede ser perjudicial. Los suplementos de fibra o los laxantes pueden considerarse si es necesario, pero deben seleccionarse adecuadamente. Si los síntomas persisten, el siguiente paso es una nueva evaluación, no una automedicación prolongada e ilimitada. [7]
Piensa en qué pequeño cambio se puede llevar a cabo realmente. Un ejemplo sería dejar el móvil fuera del baño y dar por terminada la sesión si no consigues evacuar en ese momento. Otro ejemplo sería incluir en la compra un acompañamiento rico en fibra que hasta ahora haya consumido poco. Acuerde durante la consulta cómo reconocerá un cambio positivo y cuándo debe volver a informar al terapeuta.
Higiene, pomadas y baños de asiento: qué puede esperar
Una limpieza suave y un secado cuidadoso pueden proteger la piel sensible. Frotar con fuerza y la limpieza excesiva con productos irritantes son desaconsejables. Las toallitas húmedas, las fragancias o los aditivos para el baño pueden provocar molestias. Si le resulta agradable darse un baño de asiento, tenga en cuenta que no hay estudios suficientes que demuestren la eficacia de muchos de estos aditivos. [6]
Las pomadas o los supositorios pueden aliviar a corto plazo el picor, la irritación o el dolor, dependiendo del principio activo. Sin embargo, no eliminan de forma fiable la causa del agrandamiento de las hemorroides. Los preparados con principios activos anestésicos locales o que contienen cortisona están pensados para un uso limitado. Pregunte cuál es la duración prevista del tratamiento y qué reacción requiere la interrupción del mismo o una revisión médica. [6]
No acumule varios productos similares sin comparar sus ingredientes. Traiga a la consulta el envase o el nombre del producto que ya ha utilizado. Así podremos hablar concretamente de lo que ha utilizado y de si la próxima recomendación tiene realmente un objetivo diferente. Anote también si un tratamiento le ha provocado más molestias que alivio.
Escleroterapia y ligadura con banda elástica
En la escleroterapia, se aplica un principio activo de forma selectiva en o debajo de la mucosa afectada para actuar sobre el tejido hipertrófico. En la ligadura con banda elástica, se coloca un pequeño anillo de tal forma que la parte de tejido tratada deje de recibir riego sanguíneo y, posteriormente, sea eliminada por el organismo. Dependiendo de los resultados, pueden ser necesarias varias sesiones. Ambos procedimientos deben ser realizados por personal médico. [8]
La ligadura con banda elástica se utiliza con frecuencia en hemorroides de segundo grado y, en determinados casos, de tercer grado. Es posible que se produzca una sensación temporal de presión, dolor o sangrado. La elección depende también de los síntomas que se presenten y de las medidas que ya se hayan probado anteriormente. Pida que le expliquen qué restricciones se aplican tras la intervención concreta y qué molestias debe comunicar de inmediato. [8]
Si toma medicamentos anticoagulantes, indíquelo expresamente al planificar la cita. Solicite instrucciones vinculantes para toda su medicación y siga el plan acordado. Las descripciones generales de una „pequeña intervención“ no permiten tomar una decisión segura y personalizada sobre la medicación. Aclare también quién está disponible fuera del horario habitual de consulta.
Cuándo puede ser recomendable una operación
Se considera la posibilidad de una intervención quirúrgica, entre otros casos, cuando el prolapso es grave o cuando otros tratamientos no han surtido el efecto deseado. En una hemorroidectomía se extirpa el tejido dilatado. Otros procedimientos utilizan suturas o grapas. Los métodos difieren, entre otras cosas, en cuanto al dolor, el proceso de cicatrización, las posibles complicaciones y el riesgo de que vuelvan a aparecer molestias. [9]
Tras una intervención quirúrgica pueden aparecer dolores, hemorragias posteriores o problemas para orinar; también pueden surgir otras complicaciones. Por eso, la decisión no debe basarse únicamente en el nombre atractivo de la técnica. Pida que le expliquen las ventajas previstas frente a las alternativas, así como los cuidados posteriores necesarios. Un método que se promociona como «mínimamente invasivo» no es automáticamente la mejor opción para todos los casos. [9]
Pregunte con antelación cuál es el plan para el tratamiento del dolor, la regulación intestinal y el cuidado de las heridas. Aclare también cuándo podrá volver al trabajo, conducir y realizar esfuerzo físico en su situación concreta. Si la información es muy abundante, pida que se la faciliten por escrito. La preparación también incluye organizar la ayuda necesaria en casa y las citas de seguimiento previstas.
Tras el tratamiento: revisar juntos el objetivo
Incluso después de una intervención, las hemorroides pueden volver a agrandarse o los síntomas pueden reaparecer. Por lo tanto, el tratamiento no garantiza que el problema se haya resuelto de forma definitiva. Si los síntomas reaparecen o cambian, conviene volver a evaluar cuál es la causa y si es necesario adaptar la estrategia seguida hasta el momento. [9]
Para el seguimiento, resulta útil una sencilla valoración: ¿qué síntoma inicial ha mejorado, cuál persiste y qué nuevo síntoma ha aparecido? Sea lo más concreto posible. En su día a día, podrá medir el éxito en función de si se ha alcanzado el objetivo acordado. Un informe comprensible, una medida adecuada y un plan claro para resolver dudas facilitan esta evaluación.
Fuentes e información adicional
- IQWiG: Hemorroides agrandadas (enfermedad hemorroidal). Consultado el 28 de octubre de 2026.
- Portal de salud austriaco: Hemorroides. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- NHS: Hemorroides. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- NIDDK: Diagnóstico de las hemorroides. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- NIDDK: Alimentación, dieta y nutrición para las hemorroides. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- IQWiG: ¿Qué se puede hacer por uno mismo para combatir las hemorroides?. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- NIDDK: Tratamiento de las hemorroides. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- Portal de salud de Austria: Tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos. Consultado el 28 de octubre de 2026.
- IQWiG: ¿Qué intervenciones se pueden considerar para tratar las hemorroides?. Consultado el 28 de octubre de 2026.




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